Subaida no es solo una de las muchas queserías menorquinas; es una finca de 350 hectáreas, de las cuales 200 están cubiertas de bosque, convirtiéndola en uno de los pulmones verdes de la isla. Mientras recorríamos la finca, Miky, nuestro guía, nos contaba que aquí todo está pensado para el equilibrio del ecosistema y la producción sostenible.
Una de las cosas que más me sorprendió fue descubrir que Subaida es prácticamente autárquica: siembran, cosechan y producen todo en la misma finca. Este control total sobre el proceso garantiza que el producto final sea 100% menorquín y de la mejor calidad.









